“AMAZONA” DOCUMENTAL DE MUJERES FANTÁSTICAS SIN MARKETING


Clare Weiskopf desarrolla esta película que, según mi punto de vista, por sobre “Una mujer fantástica” merecía el premio Goya a la mejor producción iberoamericana. Curiosamente, me da la impresión, la película chilena, que a primera vista pareciera rupturista y políticamente incorrecta, es más que nada un ejercicio de diplomacia sobre una temática compleja; en cambio “Amazona” (2016) con una temática aún más simple, se erige como una obra valiente y honesta que logra incomodar y poner en las cuerdas cualquier conceptualización que tengamos sobre sociedad y familia.
Valerie Meikle (inglesa) es una mujer que se asentó en Colombia, tuvo cuatro hijos y llevó una vida relativamente común y acomodada. Tras algunos eventos traumáticos (separación y muerte de una hija) decide abandonar a sus hijos e irse a vivir a la selva amazónica. Clare, su hija y directora del documental, se reencuentra con ella mientras espera a su primer hijo, abriendo paso a una serie de diálogos, recuerdos y reflexiones colectivas que desnudan los valores y miserias humanas. Pero sin juicios, sin opiniones, en un intento de objetividad en la maraña subjetiva que enreda la vida de ambas protagonistas, además de la dura realidad que enfrenta su hermano combatiendo en un existir repleto de obstáculos existenciales y emocionales.
Sobre el abandono de sus hijos -que es la línea argumental de la obra-, no se puede juzgar a Val si hacemos el esfuerzo inmenso de salirnos de nuestros convencionalismos sociales. ¿Qué se espera de una madre? ¿Qué se espera de una esposa? después de todo, ¿Qué se espera de una mujer en nuestra sociedad? son las preguntas que navegan por los distintos encuentros y desencuentros que explícitamente nos narra el documental. Distintas dualidades se van abriendo en la distancia que separa a madre e hija amarradas por un delgado, pero sólido hilo de amor. Val, la mujer amazónica, defiende, a veces con uñas y dientes, sus decisiones, la imperfección del ser humano y que lo más importante de la vida de uno, es la vida de uno. La hija, Clare, con timidez y a veces aún una niña frente a la inmensidad inalcanzable de su madre, intenta penetrar con preguntas en el duro cascarón de Val para reflexionar sobre las responsabilidades y consecuencias del abandono que ejerció sobre sus hijos. Val, siempre con una mezcla de sabiduría y dureza, no acepta la responsabilidad, menos la culpa, dos facetas de “la acción” que parece confundir.
¿Cuál es la frontera entre la libertad personal y el egoísmo personal? Probablemente va a depender de qué entendemos por libertad o, más bien, de reconocer qué acciones o decisiones nos llevan a lo que creemos es la libertad. Por ahí surge una frase que ronda a Val hace años: siempre piensa que la felicidad está en otro lugar. Aquello la mueve, es su motor interior, lo que la lleva a desatarse en busca de su libertad, incluso abandonando a sus hijos ¿Hasta qué punto esa necesidad de dinamismo y cambio no podría ser comprendida también como una cárcel y no como un acto de liberación? ¿Es moverse o es huir? la acción puede ser entendida desde distintos ángulos y en cada ángulo la reflexión nos pone en veredas diferentes. Probablemente, en Clare la liberación se entendía desde el enfrentarse con su “celda” materna, aquella que fue creada desde las carencias, los reproches y las añoranzas; algo totalmente distinto al abandono. Enfrentar/ abandonar, viajar/huir, libertad/prisión, yo/nosotros, culpa/responsabilidad, causa/consecuencia son las caras de distintas monedas que irán lanzándose al azar durante todo el documental. Por supuesto, Val busca su libertad yendo a vivir al amazonas sin la obligación de los hijos, no obstante ¿fue obligada a ser madre? Y cuando ya se es madre/padre ¿Qué es obligación y qué es libertad?
El final del film, que no mencionaré, nos muestra el cómo la vida, más allá de los individuos y las circunstancias, siempre ofrece una nueva oportunidad para entrar en el juego de las posibilidades y volver a elegir.

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